Hace solo unas décadas, era habitual ver en los comedores escolares platos llenos de fritos, postres industriales o refrescos azucarados servidos con total normalidad. A muchos niños se les animaba a comer pan con chocolate o a acompañar la comida con bebidas carbonatadas, prácticas que entonces parecían inocentes pero que hoy sabemos que no contribuyen a una buena salud. La evidencia científica acumulada ha hecho que estas tendencias queden atrás: hoy se prioriza el agua como bebida principal, las frutas y hortalizas frescas, la proteína magra o de origen vegetal, los yogures sin azúcar, las legumbres o los cereales integrales.
La normativa actual no es ningún capricho burocrático, sino una herramienta de protección. La alimentación en edad escolar tiene un impacto directo en la salud física, ayudando a mantener un peso adecuado y a prevenir enfermedades relacionadas con el exceso de azúcar, grasas o sal. Pero también influye en la salud mental: una dieta equilibrada mejora la concentración, favorece un estado de ánimo estable y reduce el riesgo de conductas asociadas al cansancio o a la ansiedad. Cuando los niños comen bien, su cerebro también tiene las herramientas para aprender y relacionarse mejor.
Pensar en el comedor escolar es pensar en la prevención. Un hábito saludable hoy es un regalo para el futuro: menos riesgo de diabetes, hipertensión o problemas cardiovasculares, más probabilidad de disfrutar de una vida adulta plena y activa. Por eso, en las escuelas Manyanet no solo servimos comidas, sino que ofrecemos un compromiso con la salud y el bienestar a largo plazo. El servicio ofrecerá menos fritos o grasas y cocinaremos con técnicas culinarias más saludables, como platos al horno, hervidos o al vapor. Aumentaremos la pasta y el arroz integral, así como el pescado blanco o azul y las proteínas de origen vegetal, restando protagonismo a las carnes rojas o reduciendo el uso de sal marina, entre otros. Además, damos un paso adelante hacia una alimentación de origen ecológico, reforzando uno de los valores asociados a Manyanet: ¡más comprometidos!
En definitiva, en los comedores Manyanet, cada plato que sale de la cocina es como una semilla plantada en el corazón y en el intelecto de nuestros niños y jóvenes; las semillas de hoy, bien regadas con alimentación saludable y hábitos equilibrados, se convertirán en árboles fuertes mañana.