El pasado miércoles 18 de febrero, celebramos el Miércoles de Ceniza en nuestra Capilla.
Con este día iniciamos la Cuaresma, un tiempo que la Iglesia nos propone como oportunidad real de cambio a través de tres caminos muy concretos: ayuno, oración y limosna.
Reflexionamos con nuestros alumnos sobre el sentido profundo de cada uno de ellos:
El ayuno no solo como renuncia material, sino como aprendizaje de autocontrol y libertad interior.
La oración como espacio de silencio para escuchar, agradecer y poner nuestra vida en manos de Dios.
Y la limosna como gesto activo de amor, que nos mueve a compartir con quien más lo necesita.
La imposición de la ceniza nos recordó nuestra fragilidad, pero también nuestra capacidad de empezar de nuevo. La Cuaresma es, ante todo, una invitación a vivir con mayor coherencia, sencillez y compromiso.
Comenzamos este camino juntos, con el deseo de que estos cuarenta días se traduzcan en gestos concretos que transformen nuestro día a día.